
Y estar tan relajada que no importaba nada, NADA! donde podía ser yo, y ser feliz y descansar de todo lo que me estresa y alejarme de todo lo que estorba, estar feliz... Reír, jugar, cantar, bailar... ¿qué más podría pedir yo para ser feliz?...
Y ahora que?. bueno, ahora NADA, no hay sol, no hay playa, no hay tiempo para las amigas, no puedo reír ni jugar, ni cantar, ni bailar, ¿por qué? porque volví a mi realidad donde la rutina y la monotonía se apoderan de mi tiempo, de mis ganas y de mi vida... Donde nuevamente me vuelvo a conectar con lo que no vi en mis 3 bellos meses de desligación universitaria, donde me reconcilio con los niños y les prometo hacer las cosas bien, donde mis sábados vuelven a ser foco de interés, y mis lunes una patología crónica hasta nuevamente un diciembre que quiero que sea permanente.
